Desde Bruselas: la circularidad textil entra en una nueva fase
Imagen: Eric Mames, Director General de Ambiente de la Unión Europea.

Esta semana, AMES ha participado en el Circular Fashion Policy Dialogue, organizado por la Circular Fashion Federation en Bruselas. Una jornada especialmente interesante para estar al corriente de los debates que van a marcar los próximos años de la política textil europea.
En una misma mañana se cruzaron representantes de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo con colectivos de responsabilidad ampliada del productor, plataformas de segunda mano, empresas de reparación, grandes marcas y organizaciones relacionadas con la economía circular.
Hubo algo que atravesó prácticamente todas las conversaciones: Europa está pasando de regular las características de los productos a plantearse cómo hacer viable económicamente todo el sistema circular que quiere construir a su alrededor.
De diseñar mejores productos a conseguir que permanezcan más tiempo en uso
Uno de los conceptos más interesantes de la jornada fue el de “durabilidad extrínseca”.
Hasta se ha hablado mucho de durabilidad física: resistencia, reparabilidad, calidad de los materiales o número de ciclos de uso. Pero una prenda puede encontrarse en perfecto estado y dejar de utilizarse mucho antes de que termine su vida técnica.
Ahí aparecen otros factores: diseño, tendencias, marketing, velocidad de renovación de las colecciones, percepción del consumidor o amplitud de la oferta.
El proyecto DEX, presentado por COSE361, pretende avanzar en la medición de estos factores. Su primera fase ha identificado 32 criterios potencialmente relacionados con esta durabilidad extrínseca y está analizando el comportamiento de consumidores en varios países europeos.
Es un cambio de perspectiva relevante. Si queremos reducir residuos textiles, no basta con fabricar prendas capaces de durar más. Necesitamos comprender también qué hace que realmente permanezcan más tiempo en uso.
La RAP textil y el reto de no crear 27 sistemas diferentes

La primera mesa abordó uno de los grandes asuntos que tenemos también sobre la mesa en España: la Responsabilidad Ampliada del Productor textil y la futura ecomodulación de las tarifas.
La reforma de la normativa europea de residuos avanza hacia sistemas RAP obligatorios para textiles y calzado en toda la UE. El debate empieza ahora a desplazarse hacia cómo se diseñarán esas contribuciones y qué características de los productos serán premiadas o penalizadas.
Aquí apareció una tensión importante. Por un lado, existe una necesidad clara de armonización. Para las empresas que operan en varios países europeos sería difícilmente asumible trabajar con 27 metodologías, registros y criterios de ecomodulación diferentes.
Al mismo tiempo, los diferentes países parten de realidades muy distintas. La infraestructura de recogida, clasificación, preparación para la reutilización o reciclaje no es igual en Suecia, Italia, Francia o España. Es necesario tener en cuenta estas diferencias de cara a armonizar.
De aquí surge un debate relevante para el sector: decidir si la ecomodulación debe valorar únicamente las características físicas y ambientales del producto o incorporar también factores que influyen en cuánto tiempo permanece realmente en uso.
Durante la mesa se habló además de una posible evolución, Pasaporte Digital de Producto. Esta herramienta, junto con una mayor trazabilidad, podrían llegar a permitir conectar mejor aquello que se pone en el mercado con lo que posteriormente se convierte en residuo. Una prenda utilizada durante muchos años no genera el mismo impacto sobre el sistema que otra descartada rápidamente, aunque ambas hayan sido inicialmente clasificadas de la misma manera.
No es todavía un modelo regulatorio definido, pero sí una línea de reflexión que merece atención.
Y entonces apareció el IVA
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación de The Reinvested Margin: Circular VAT as a Competitiveness Lever, el nuevo trabajo de la Circular Fashion Federation sobre fiscalidad circular.
El planteamiento parte de la realidad de que reparar una prenda, mantenerla en uso o volver a introducirla en el mercado son acciones que siguen soportando una fiscalidad diseñada para una economía lineal, que no suele reconocer el valor de mantener productos ya existentes en circulación.
La legislación europea ya permite aplicar tipos reducidos de IVA a determinados servicios de reparación de ropa, calzado y artículos de cuero desde 2022. Sin embargo, su aplicación sigue siendo muy desigual entre estados miembros. El informe muestra una Europa fragmentada: Bélgica aplica un 6 % a estas reparaciones, Países Bajos un 9 % y Suecia un 12 %, mientras España continúa aplicando el tipo general del 21 %.
En negocios de segunda mano existe además un régimen especial que permite aplicar el IVA sobre el margen del revendedor en determinadas operaciones, en lugar de hacerlo sobre el precio total. El propio sector señala, sin embargo, su complejidad administrativa y el hecho de que actualmente no pueda combinarse con un tipo reducido.
Un dato interesante salió también del informe: Según una consulta realizada a alrededor de treinta operadores europeos de reparación, segunda mano y cuidado de prendas, reducir el IVA del 20 % al 5,5 % liberaría un margen cercano al 12 % de la facturación neta. Los participantes declaran que aproximadamente el 92 % de ese margen permanecería dentro de las empresas, principalmente destinado a salarios, contratación, equipamiento, capacidad productiva, digitalización y trazabilidad.
Contextualizando, son intenciones declaradas por los participantes y no una muestra estadísticamente representativa, pero sigue introduciendo una perspectiva que enriquece el debate fiscal.
El IVA circular, o IVA verde como lo llamamos desde AMES, no se plantea únicamente como una manera de abaratar una reparación para el consumidor, sino como una herramienta para facilitar la viabilidad de actividades que hoy funcionan con márgenes muy pequeños y que dan mucho trabajo.
Reparar, clasificar, autenticar, reacondicionar o preparar prendas para su reutilización requiere de personas, conocimiento e infraestructura. Muchos de esos empleos, además, permanecen vinculados al territorio.
Circularidad y competitividad empiezan a hablar el mismo idioma
Durante años, buena parte de la regulación textil europea se ha construido alrededor del impacto ambiental. Ahora la conversación incorpora cada vez con más fuerza la dimensión económica. Qué condiciones necesita Europa para que reparar, reutilizar, clasificar y reciclar puedan convertirse en actividades competitivas y alcanzar escala.
Ahí se conectan piezas que hasta ahora observábamos de manera separada: ESPR y ecodiseño, Pasaporte Digital de Producto, RAP textil, ecomodulación, mercado de materias primas secundarias, reparación, segunda mano, fiscalidad y el futuro Circular Economy Act.
Eric Mamer, director general de DG ENV, cerró la sesión señalando la necesidad de conseguir mayor coherencia entre estos instrumentos y de eliminar barreras que dificultan que las actividades circulares puedan escalar dentro del mercado único.
Para España, esto tiene mucha importancia.
Estamos construyendo nuestro sistema RAP textil al mismo tiempo que Europa trabaja en los criterios de ecodiseño, en la futura armonización de la ecomodulación y en instrumentos económicos para favorecer las actividades que prolongan la vida de los productos.
Los próximos meses van a ser especialmente relevantes. La Comisión Europea mantiene abierta hasta el 4 de noviembre de 2026 su consulta sobre IVA y economía circular, que aborda, entre otras cuestiones, el tratamiento fiscal de los bienes de segunda mano. A ello se suma el desarrollo del futuro Circular Economy Act y el trabajo regulatorio que irá concretando la aplicación del ESPR y de la RAP textil.
Lo que vimos en Bruselas apunta a un cambio importante: la transición circular europea está dejando de ser una conversación solo sobre residuos. Ahora, hablamos de industria, empleo, fiscalidad, mercado interior y competitividad.
Nos estamos jugando una parte importante del futuro del sector textil europeo y desde AMES seguiremos estos procesos muy de cerca.

Comentarios